. Cafetería Das KaffeeHaus
Origen del Café
Se supone que la planta del café proviene de Abisinia, en el cuerno de África; pero se pierde la historia del café en la oscuridad de la propia fábula. En Arabia, el placer del café se conoce desde comienzos del siglo XV-XVI. En 1600 se popularizó en todas partes. En 1700 se estima que debían haber existido, sólo en El Cairo, 3.000 casas públicas de café.
Comienzos de la propagación del Café
No es hasta el siglo XVII que se propaga el café como bebida en Europa. Hay dos historias que no resultan atípicas tampoco para la historia cívica común: William Harvey, médico y descubridor de la circulación sanguínea (1578-1657), que durante sus estudios de medicina en Padua, la facultad de medicina más famosa en aquellos entonces, conoció el café y después de su regreso a Inglaterra continuó siendo un cafetero empedernido. Se desconoce si contribuyó a la propagación de la cultura del café en Inglaterra

El café llegó a Viena en 1683 con el éxito en la defensa de la ciudad ante la invasión de los turcos. Frank Georg Kolschitzky, viajante polaco y conocedor del imperio otomano,  supuestamente convenció a los vieneses, después de la retirada de los turcos, para que le cedieran varios centenares de sacos de café, que pensaban que era pienso para los camellos. De lo que se deduce que debió ser él quien abrió la primera casa de café “Zur blauen Flasche” en Viena. Con lo que también en Viena se acogió la cultura arábiga de las casas públicas de café.
La casa Vienesa de Café
En Arabia la casa pública del café formaba parte de la cultura de las clases media y baja. Junto a la bebida se ofrecían distracciones como narradores, teatro de sombra y se representaba el pequeño arte. También en Europa se presenta en sus orígenes como algo reservado para los círculos más altos de la sociedad, como bebida de lujo; pero se propaga rápidamente entre las clases bajas. Además durante el siglo XVIII (Inglaterra) y XIX (Europa Media) la subida de los sueldos juega un papel importante en la acción del desarrollo industrial.

Los trabajadores podían, muy a pesar de la clase alta, permitirse tomar café. Algunos se quejaban del consumo desmedido de los trabajadores. Sobre eso y sobre los intentos de sustitución de café en las malas épocas, no vamos a hablar. Aquí se trata de la casa del café, particularmente la Vienesa, como parte de una cultura urbana y literaria, que desde el siglo XVII existía por toda Europa. Con el dicho: “que la casa del café fuese el único sitio donde un solitario puede estar en buena compañía”, se perfila muy bien la idea contradictoria entre la gran ciudad y el aislamiento humano.

En Viena (como también en otros lugares: Café de Flore y los Existencialistas en Paris) había casas de café como círculos y puntos de encuentro para los literatos, artistas, periodistas, científicos (el Circulo de Viena: Wittgenstein y. o.). Escritores (Arthur Schnitzler, Franz Werfel, Franz Kafka, Robert Musil, Stefan Zweig, Joseph Roth, Thomas Bernhardt y. o.), periodistas (Kart Graus y. o.), compositores (Alban Berg y. o.) fueron clientes de las casas vienesas del café. Siempre se pidió y se sigue pidiendo: un solo, uno con leche o un café vienés.

La mezcla de café, leche (Nata) y azúcar es una cuestión de gusto individual y del mismo modo, está propagada en otros países: por Ej. espresso, cappuccino, latte macchiato, café au lait. En la casa Vienesa del café se servía y se sigue sirviendo un vaso de agua con el café. De la casa de café Hawelka se dice “que siempre se iba rellenando el vaso de agua hasta que el cliente terminaba de tomarse el café”.

Típico del café en Viena (como en Italia y Francia) es el tueste fuerte, que presta al café un sabor intenso. En Suiza, ya menos, no se tuesta tan fuerte como en Alemania y tiene un sabor acídulo por la gran propagación de mezclas. Las formas de cocción en las distintas culturas son bastante diferentes, aunque con la globalización también aquí se está realizando una estandarización. Al menos Alemania se encuentra en el camino hacia una cultura de café más mediterránea.
Café, esclavitud y comercio mundial a día de hoy

La planta del café fue cultivada en la isla arábiga de Yemen, en África, Asia del este (India, Indonesia) y América del Sur. En casi todas partes la mano de obra eran los esclavos procedentes de África. Los que trabajaban en las plantaciones de café, caña de azúcar o productos de cacao vivían de la esclavitud, que con el poder colonial (España, Portugal, Inglaterra, Francia, Holanda) se estableció de manera forzada a partir del siglo XVIII, dando mano de obra barata en las grandes empresas. Las situaciones de trabajo y condiciones sociales eran catastróficas. En el transporte de África a América del Sur únicamente sobrevivía un pequeño número de esclavos.

En 1728 en la Guayana holandesa y en 1761 en Jamaica tuvieron lugar las primeras rebeliones de esclavos, pero no fueron exitosas. La única rebelión con éxito tuvo lugar entre los años 1791 y 1794 en Haití, poco después de la Revolución Francesa. En la época anterior se transportaron anualmente unos 30.000 esclavos de África a Haití. Sobre 1780 unos 480.000 esclavos producían el 40% de la cosecha mundial en caña de azúcar y el 50% de la cosecha mundial de café. Durante la rebelión de los esclavos se quemaron gran parte de las plantaciones, además de los edificios de las explotaciones. Haití perdió su posición mundial como productor de caña de azúcar y café (pasando a estar en primer lugar Indonesia).

A partir de 1804 Haití pasó a tener las circunstancias internacionales favorables de un estado independiente, pero no supieron sacarle partido para su desarrollo económico y político. El cultivo del café apunta a la dependencia de los productos de materias primas para los desarrollos industriales en otras regiones del mundo, y sin sobreproducción el mercado mundial este presionado.

La producción de materia prima, especialmente de la forma que se practica en casi todos los países de grandes agriculturas, no puede salir de ese círculo vicioso llamado subdesarrollo, sobre todo, cuando una materia prima es el único artículo de exportación que trae divisas. La producción de materia prima, el desarrollo industrial deficiente, una cultura general deficiente, grandes diferencias sociales, sistemas políticos antidemocráticos; todas forman un círculo vicioso en el que hoy en día aún se encuentran algunos países productores de café. Quien bebe café, debería fijarse en comprar productos que también se estén elaborando con la intención de ir cambiando esa situación poco a poco.